Tormenta de verano

El domingo cayó una de esas tormentas de verano tan habituales de estas tierras bañadas por el Cantábrico. Son como un polvo furtivo, aquí te pillo aquí te mato. 

Salimos a pasear a la tarde, bordeando la bahía hasta llegar a la Playa de los Peligros. La primera pisada en arena al bajar por la rampa que da a la playa la siento siempre especial, emotiva. Pisar la arena al atardecer en la playa solitaria es una de las actividades más placenteras que se pueden hacer por estas fechas. Una pequeña brisa que ayuda a pasar la humedad, el bochorno veraniego, y el sonido de la espuma comiendo centímetros de arena a la orilla. Eso, y la mejor compañía. Llegamos a una terraza y tomamos algo mirando al Mar, hablamos de lo nuestro, y a veces, en silencio, disfrutamos del momento, del atardecer, despidiendo la semana y las últimas horas con cierta tristeza. Nostálgicos, el domingo parecía que nos despedíamos de Santander.

Los últimos días da la sensación de que evitamos hablar de la mudanza. Para mi, constituye una alegría tremenda, un nuevo salto al vacío, un nuevo proyecto. Hemos pasado muchos fines de semana en Santander, yo realmente los fines de semana y los días entre semana, pero he conseguido hacerme a la idea de que los fines de semana aquí han llegado a parecernos auténticas vacaciones. Quizás por eso no sacamos demasiado el tema. Lo que si sacamos desde luego es la emoción que nos produce pensar en el nuevo emplazamiento, en el nuevo piso, esta vez, por fin, para alegría del alma y para tristeza del bolsillo, en propiedad.

Un trueno nos despertó de nuestro ensoñamiento al borde del Mar y supimos que no llegaríamos secos hasta casa. Nos pusimos a andar, y en pocos minutos el agua empezó a aporrear la arena, la Mar, el asfalto. Pequeñas gotas covertidas en segundos en una película de agua que cubre milimétricamente el espacio a nuestro alrededor. – Es absurdo que corramos – nos dijimos. Salimos de la arena y pisamos fuerte para hacer caer los restos de la misma de nuestras playeras. Me parece ridículo ver a la gente encogerse de hombros y agachar la cabeza con la lluvia. No se, ¿quizás piensen que así se van a mojar menos?. Alcé la vista al cielo y me dejé empapar la cara por la lluvia, sonriendo, disfrutando del agua, de la tormenta de verano, de la alegría que por muchas razones me inundaba por dentro.

De la bahía se formó en un instante un haz de luz, de color, un arcoiris que parecía festejar el momento, nuestro paseo triunfal bajo la lluvia.

Arcoiris en Santander

De repente un trueno dió la salida a una nueva remesa de agua sobre nuestras cabezas. Rompió a llover con fuerza, y ante nuestros ojos un largo paseo por la escollera al borde de la bahía hasta llegar a casa. Haciendo una lista de las cosas que echaría de menos pensé en que acababa un ciclo, un capítulo más. Que la lluvia me renovaba por dentro para después fundirse con el agua en la Mar. Y una vez más me sentí completamente feliz.

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~ por Jon en 25 junio 2008.

11 comentarios to “Tormenta de verano”

  1. Ja,ja, siempre he pensado lo mismo acerca de fruncir el ceño y agachar la cabeza cuando llueve, como si el agua se te fuera a meter en los ojos… si que es verdad que es uno de los mayores placeres el caminar bajo la lluvia; siempre que no tengas luego ninguna obligación, que no es plan llegar “calao hasta los huesos” a ninguna reunión o similar…
    Y yo por aquí, en el calor sofocante de la meseta…
    Por cierto, me ha parecido leer que has vivido en Santander, y que os mudais a… da igual: Santander es Santander!
    Realmente, Monoloco… estás loco.
    (con todo el cariño)
    En fin, supongo que vuestras razones tendréis, asi que os deseo toda la suerte del mundo.

  2. Cada foto es una postal. Aquí en Catalunya hace un calor insoportable. Hoy 37 grados, como la canción de Radio Futura. Un abrazo.

  3. Monoloco, tú eres de los míos, ese clan que nos deleitamos con esa “pequeñas grandes” cosas que la vida nos ofrece de forma gratuita. Que sigas disfrutándolas, y si es en buena compañía de P…. Madre

    Saludos y que tengas mucha suerte en esta nueva etapa que estás a punto de despegar.

    PD: Ayer, menos mal que aclaraste lo de la foto, porque lo primero que pensé fue:
    “C……o, es más joven que “yo” y tiene más recuerdos almacenados que “yo”, ja,ja,ja

  4. Josemartin, mi relación con Santander es muy extraña y larga…y empieza desde el mismo momento en que nací. Total, que llevo más de dos años viviendo aquí, que me voy, pero seguiré trabajando aquí… Que me voy a poco más de 100 km… pero que seguiré viniendo y disfrutando no solo a diario sino en vacaciones y siempre que pueda. Me alegro que pienses que estoy loco, es la única forma de tomarse con alegría la vida !! jajaja.

    Jordi, con la humedad que tenemos por aquí, el día que lleguemos a los 37 grados me meto en el frigo.

    Dostospos, lo bonito de la vida es efectivamente eso, disfrutar de las pequeñas cosas, que cada día te encuentres con un regalo y una ilusión nueva.

    Saludos a los tres.

  5. Vale, aceptamos “barco” como animal de compañía…
    Quiero decir, que quedas perdonado, ya mabías asustao,je,je

  6. Vaya, me ha encantado cómo has relatado lo vivido ese domingo.
    Saludos

  7. Bonito texto, transmites las sensaciones que has disfrutado. Es una forma bonita y agradable de ver las cosas sencillas del día.

  8. Alguna vez viste dos arco iris a la vez? Uno detrás de otro? Es lo mejor que la naturaleza ha creado ^^

  9. Estoy con Rafa, has narrado algo vivido con satisfacción. Yo también me despido cada finde que voy a Santander, es un decir hasta pronto, un ritual que siempre me sale mientras pillo la A8.
    No importa donde haya nueva nueva etapa o odnde nos lleve la vida, el mar, mi mar, con o sin arco iris siempre me reclama 🙂 Un abrazote y feliz nueva etapa!

  10. Las tormentas de verano es lo que tienen, no son lo mismo que las del invierno. Te pueden arruinar una tarde, pero la sensación que producen es única, el ruido de las gotas de agua chocando contra la tierra seca, el olor que desprende esta al empaparse y la sensación que vas a pillar una mojadura tremenda a mi me gusta.

  11. Como bien decís hay que ascar el jugo de hasta las más pequeñas cosas que nos pasan en el día. Es la única forma de ser feliz día si y día también !!

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