Paimpol y Treguier

Salimos de Dinan dirección Paimpol. No sabemos lo que nos vamos a encontrar pero nos pilla de camino hacia  la Cotê de Granit Rose y además queremos hacer el recorrído por toda la costa. A medio camino cogemos una desviación hacia una carretera comarcal al ver una señal indicando Plage des Godelins. Playa, playa, playa. Necesitamos pisar arena y respirar agua salada. El Mar se desdibuja entre diferentes tonos de azul, predominando el esmeralda. Pisamos la arena casi virgen del día. A lo lejos un puñado de mariscadores en la orilla.


Plage des Godelins

Seguimos nuestro camino. Entramos a Paimpol a la hora de comer, pero a la hora francesa. De todas formas, perdidos por carreteras secundarias, playas y prados tampoco hay donde rascar. Es lo bueno de llevar el coche. Nos hacemos un par de bocadillos de ventresca con pimientos que podría ser lo mejor que he comido hasta ese momento durante los días de vacaciones. El paraje es incomparable. Bajo los árboles de los jardines de la Abadía de Beauport en Paimpol. Al fondo, el Mar.

Abad�a de Beauport
Abadía de Beauport en Paimpol

Caminamos por poco tiempo por las calles de Paimpol. Por las mismas calles retratadas por Toulouse Lautrec o Paul Signac. El frío empieza a hacer mella. Necesitamos un café, y todas las puertas aparecen cerradas. Decidimos seguir nuestro camino dirección Treguier, pequeña joya medieval. Nada más dejar el coche a orillas del puerto entramos en el Café du Port a tomar algo bien caliente.

Ya recuperados subimos hacia el centro de Treguier a través de sus calles empedradas. Treguier es una localidad pequeña, recogida, al abrigo del viento del norte, conservadora, religiosa, deliciosa. Cualquier camino nos lleva a la Catedral de St. Tugdual, vigilada siempre por la estatua de del filósofo Ernest Renan.

Catedral de Treguier
Claustro de la Catedral de Treguier

La Catedral de St. Tugdual es magestuosa y liviana a la vez. Paredes de ladrillo, arcos, figura estilizada. Entramos con sumo respeto al claustro. Un silencio sepulcral musicado por las oraciones con voz rota del párroco y un reducido grupo de feligreses. Salimos del claustro para no entorpecer. Nos sentimos intrusos en ese momento de intimidad.

Las vidrieras de la Catedral me alucinan. Escenas religiosas se alternan con escenas de la Segunda Guerra Mundial. Heridos, bombardeos, lamentos. Intento recoger una muestra de alguna de ellas.

Catedral de Treguier
Vidrieras de la Catedral de St. Tugdual

Decidimos seguir nuestro camino dirección Ploumanach. Nos acercamos al coche y pasamos por la puerta entreabierta del cementerio de Treguier, a espaldas de la catedral. A lo largo de estos días nos hemos encontrado con indicaciones que nos llevan a cementerios de soldados alemanes o americanos de la Segunda Guerra Mundial. La imborrable imagen que enésimas veces habremos visto en películas de cientos de pequeñas cruces blancas geometricamente alineadas.

Al pasar por el cementerio de Treguier vemos una placa que nos indica de la presencia de caídos durante la Guerra, sin indicar nacionalidad, junto con otros habitantes de Treguier.

Cementerio de Treguier
Cementerio de Treguier

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~ por Jon en 9 abril 2008.

Una respuesta to “Paimpol y Treguier”

  1. Cuanta dulzura en esa playa. y cuanto sentimiento transmiten las fotos del cementerio y el claustro. Chapeau.

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