Mont Saint Michel

Un escalofrío recorre mi espina dorsal al abandonar Mont Saint Michel y correr hacia el coche por el viento y el frío. Al darme la vuelta para echar un último vistazo me viene un rictus a la cara que me deja casi pálido.

Se me escapa un “Me cago en su vieja” por lo bajo y nos metemos en el coche como poniendonos a salvo. Tengo una congoja infinita. No se de que. Acordándome ahora me viene otro escalofrío.

La mejor hora adentrarse en las callejuelas de Mont Saint Michel en un día frío y gris es cuando queda poco tiempo para el atardecer. Las tiendas de souvenirs que invaden la subida hacia la Abadía Benedictina cierran sus puertas y el frío hace desaparecer a los pocos turistas que aun quedan en esta fortaleza en otros tiempos inexpugnable. El silencio invade todas las esquinas y un cosquilleo de inquietud me recorre los brazos.

Por momentos me acuerdo de las callejuelas del Barrio de Whitechapel en Murder by Decree aunque estéticamente no se asemejen demasiado, o de Fray Guillermo de Baskerville descubriendo las muertes de los franciscanos muertos en El Nombre de la Rosa cada vez que levanto la vista y me encuentro con la imponente Abadía.

Suena la voz seca y metálica a través de una megafonía informando de que la marea comienza a subir. En otros tiempos, con la marea alta no había forma de acceder a Mont Saint Michel, pero en la actualidad una carretera une el acceso a la ciudad con tierra firme a través de la bahía bañada por el Atlántico. Nos asmomamos a una torre y vemos como el Mar va comiendo terreno hasta que en pocos minutos practicamente deja rodeado al islote.

Nunca he visto a la marea comer tanto terreno en tan poco tiempo. Lenguas de agua en diferentes sentidos se van superponiendo unas a otras mientras miro de reojo intentando alcanzar el coche con la vista. Si no estuviera aparcado en la cuneta de la carretera principal en poco tiempo el agua lo habría alcanzado.

La puerta de una pequeña iglesia medieval aparece entreabierta. Entramos y descubrimos una pequeña capilla dedicada al arcangel Saint Michel. Austera, recogida. Un silencio sepulcral.

Continuamos la subida hacia la Abadía. A cada paso aparece con más magnificencia. Parece que se nos viene encima. Comenzamos a subir las escaleras que dan acceso a la puerta principal en la oscuridad de un tunel de piedra. Empujamos la puerta para entrar y descubrimos con una simple mirada los espacios increibles que debe esconder en su interior. No podemos ir más allá. Las visitas se acaban a las 19h.

Bajamos de nuevo las escaleras y tomamos un camino a la izquierda de la puerta principal de la Abadía. A través del mismo vamos descubriendo puertas cerradas y escondidas que desde los bajos de la inmensa roca que sustenta la Abadía deben dar acceso a pasadizos hacia su interior. Me muero de ganas de explorarlos. Bajamos hasta la base de las torres. La marea golpea contra los muros, puertas y bajos anegados por el agua. Gritos de pájaros en medio de un silencio atronador.

Abandonamos Saint Michel a punto de anochecer.

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~ por Jon en 1 abril 2008.

14 comentarios to “Mont Saint Michel”

  1. O la lá!, le Mont Sant Michel. Uno de esos destinos soñados …

  2. Ufff que escalofrio… Te estaba leyendo y las imágenes que me han venido, son las mismas que me vinieron cuando puse en el post, en el blog de Eclipse hace unos días (por supuesto con menos entidad del lugar que M.S.M.) pero la esencia la misma: http://www.eclipsefotografia.blogspot.com/

  3. Muy buenas las fotos, te meten de lleno en el paisaje y en las sensaciones. 🙂

  4. Son muy bonitas las fotos, y acompañadas con tu descripción aún las hace más reales de lo que ya son.

  5. Impresionantes fotos. Le Mont Sant-Michel, ese 2º lugar más visitado después de París (en Francia, digo), tengo que ir, sip

  6. Creo que me has convencido. Intentaré ir. Un abrazo.

  7. Ayyyy, los pelos en punta me ha puesto la primera fotografía. Realmente estremecedora. Parece sacada de un cuento, de una película de Tim Burton.

  8. Hay que ir, hay que ir, por mucho que uno intente mostrarlo con fotos, con palabras, etc, realmente solo se descubre sintiéndolo en el momento.

  9. Osea, como un buen polvo, que aunque te lo cuenten lo bueno es echarlo.

  10. Siempre quise ir a Mont Sant-Michel, pero por pereza o por falta de tiempo nunca lo hice, después de leer tu articulo seguro que iré. Me gusta mucho tu blog, ya tienes un lector más.

  11. Me alegro un huevo Josepin, bienvenido !!

  12. Iré en septiembre al Mont Saint Michel y querré experimentar lo mismo.Estoy deseando andar por sus callejuelas cuando llegue la noche y encontrarme sóla con el silencio y la majestuosidad de los alrededores de la bahia.Que sensación!,retrotraerme al medievo,se me ponen los pelos de punta!.Que gustazo, y sooola!!!!

  13. YO FUI Y ES LO MAXIMO ,PARA IR A LA PUNTA DE ESTA IGLESIA COBRAN SI 5 EUROS ,PERO ES MUY BELLO ME ENCANTO

  14. Ya me pase por el monte, es espectacular, lo malo es que en Agosto esta asta el culo.

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