De vuelta de vacaciones

Ayyyyyyyyyyy ya estoy de vuelta, que rápido pasa no lo bueno, sino lo sublime, 6 días en ruta, quemando asfalto, 3.000 km al volante, agua nieve, vientos, frio, la mejor compañía, un mapa de carreteras, mi cámara, mejillones a la marinera, murallas, faros, campiña, lugares mágicos y Mar, mucha Mar, entre tantas y tantas cosas más.

Estos días intentaré ir describiendo, aunque solo sea por encima todos los lugares recorridos. Dinan, Treguier, Sant-Malo, Cap Frehel, Vannes, Pont Aven, Josselin, Mont Saint Michel…. solo aquellos que se puedan describir, aquellos que haya podido fotografiar, porque hay lugares y momentos desde luego imposibles de contar, de retratar y conseguir sacar su esencia, algo que solo se puede disfrutar con todos los sentidos y en un momento determinado. En esos momentos ni la cámara ni el lapiz y el papel sirven para nada. Solo se pueden grabar en la memoria.

La Bretaña Francesa es un lugar mágico. Una tierra de Mar y para la Mar. Campos de un tono verde tan saturado que parece salido de ilustraciones de cuentos, y un litoral escarpado hasta el extremo “gracias” a la violencia del viento y la Mar. El lugar ideal para perderse unos cuantos días. Gracias al frio (creo que esto solo lo puedo decir yo) y al mal tiempo hemos encontrado muy poco turismo, y hemos podido disfurtar de parajes en completa soledad, algo que echo de menos en muchas ocasiones al visitar determinados sitios que requieren un grado alto de intimidad.

Ahora me viene a la mente el slogan de BMW “¿Te gusta conducir?”, y la imagen del anuncio… vale que no tengo un BMW, pero disfruto conduciendo en determinadas circunstancias. Han sido una cantidad ingente de km perdidos por carreteras comarcales, barros, perdidos entre aldeas al borde de los acantilados, zigzageando entre la campiña francesa, entre bosques de color y de luz, tomando desviaciones poco señalizadas, buscando lugares atrevidos, espacios vírgenes de ruido, allá donde se oían rugir las olas, donde se oía gritar a las gaviotas nos acercábamos, donde se oía el silencio parábamos el motor del coche y bajábamos para que nos azotase el viento en la cara.

3.000 kilómetros en la mejor de las compañías además de la de Aretha Franklin, Morricone, Sinatra, Nicola Piovani o Sabina (Hace mucho que no ponemos al “Borrachón”…) entre otros.

En dos días que llevo de vuelta aún nadie ha sido capaz de robarme la paz que me he traído de estos seis días de verdadero placer.

Y que dure.

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~ por Jon en 26 marzo 2008.

3 comentarios to “De vuelta de vacaciones”

  1. No pierdes el encanto cuando vuelvas a la rutina, que te dure, aunque es inevitable desemcantarse.

  2. Uffffffff hace muuuuucho que estoy desemcantado jajajajjaja. Tu saaaabe…

  3. FELICIDADES
    POR TU MARAVILLOSO VIAJE DE TRES MIL
    KILOMETROS.
    SE TE DESEA SIEMPRE LO MEJOR DE LO MEJOR
    SALUDOS DESDE
    MONTERREY
    MEXICO

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