Ultimamente salgo de la oficina por las tardes con esta frase repitiendome en la cabeza. No trabajo en una empresa de producción pornográfica, no, aunque muchas veces me dejen en pelotas. Chupa chupa, no soples. Lo mismo que le decía la recientemente fallecida Emma Penella, en La estanquera de Vallecas a “Tocho” (Jose Luis Manzano), mientras este se ahogaba entre las grandes tetas de la estanquera en un ataque de lujuria intergeneracional. La susodicha escena de la película de Eloy de la Iglesia me dejo boquiabierto en su día. Los ojos desorbitados, la boca desencajada, un calor inmenso…. Con unos 15 años fue ver la cabeza del Tocho entre semejante melonar y pensar, “vaya suerte la del Tocho“. Y es que los 15 años son los 15 años… También recuerdo a una jovencísima y sexy Maribel Verdú. Imposible de olvidar.
Es una de las frases que con más gracia he recordado siempre. Lo malo es que ahora me siento (¿por fin?) como Tocho, pero no entre los melones de la estanquera de Vallecas, sino entre las fauces de mi jefe, el cual parece decirme a diario chupa chupa no soples, mientras me ahogo día si y día también en este macabro entorno laboral.