¡ Como han cambiado las peluquerías desde la última vez que fuí !. Hace unos 6 años que decidí comprarme una máquina para cortarme el pelo, que lo mismo hubiera podido valer para cortar las malas hierbas del parque de aquí abajo. Qué era eso de que me cobrasen 10 € por dejarme sin pelo en la cabeza si lo podía hacer yo solo. Ni que me hiciese cortes al estilo Guti, o con crestas metrosexuales como se lleva desde hace algún año. Mete maquinilla, les decía siempre.
A través de un consejo-requerimiento-obligación tuve que buscarme después de tantos años una peluquería. Ayer fuí por tercera vez desde que la descubrí. Justo debajo de la oficina abrieron una el año pasado, y si hay una debajo a dos pasos de la oficina o de casa para qué voy a buscar otra a tres manzanas. Lo mismo hubiera dado que fuese una peluquería de diseño que una peluquería canina que me hubiera puesto igual el babero al cuello.
Sillones de madera con fieltro rojo, armarios retro, lavabos negros con toallas a juego, una segunda planta con más sillones, mesas, el perro con el pelo más limpio que he visto en mi vida, y un ejército de peluqueras al mando de Jean Marc Reveil. Lavarcotarpeinar. 14 €. Padentro.
Tengo que decir que esto de que te masajeen la cabeza mientras te lavan la misma es un placer monumental, increscendo si la labor la realizan 5 minutos después de abandonar la oficina y con todos los marrones aún rondando por la cabeza. Enseguida se mezclan con la espuma del Champú y se van en forma de remolino colandose por el desagüe.
Hilo musical. “¿Quieres tomar algo, un café, un te?”, joder me abruma tanta amabilidad, no estoy acostumbrado a ella durante las ocho horas de trabajo. Parece que se para el tiempo, “¿Quieres algo para leer mientras esperas dos segundos?”, aquí es donde la matan, y pienso “si claro, traeme el último número Cahiers du Cinema“ pienso para adentro mientras sonrio…. ¿Qué le pido, el Hola, el Samana, la Cosmopolitan…?, “¿Qué revistas tienes?”, “¿Mira, en ese estante tienes unas cuantas y algún libro”. ¿Ha dicho algún libro? ¿Me habré equivocado de sitio?, ¿Será realmente una peluquería o una librería de diseño de servicios varios?, me acerco cauto a la estantería mientras de lejos mis ojos divisan la portada de un tomo de…. Best of Bauhaus !!!, Una peluquería con libros de arte !!! ayyyy jodeeeer, ha sido como encontrar el arca perdida, el Santo Grial en la Última Cruzada, me he sentido como el jodido Indiana Jones !!!.
“¿Así está bien o te corto un poquito más?”
“Si, un pelín más por favor”, sonrío a la peluquera mientras sigo imbuido en la lectura de los modelos de enseñanaza de Paul Klee en la Escuela de la Bauhaus en los años 20.
Jubilación anticipada para la máquina de cortar el pelo.