
Conozco a una que se está aficionando de manera alarmante y para mi alborozo a las películas de Hitchcock. Todos los domingos prácticamente cae una en el DVD mientras yo reposo la comida debajo de la manta, en el sofá, mientras se generan en mi mente de manera incosciente las imágenes más sugerentes y más propias por otra parte de exponentes del surrealismo como Man Ray o Max Ernst, es decir, echando una siesta del copón. Da igual si la película es mala, regular o una verdadera obra maestra, que yo al mediodía y en fin de semana no soy capaz de mantener un ojo abierto si caigo al sofá después de comer.
Hace unos días nos vimos la ”La Sombra de una Duda“, y digo vimos porque no fué al mediodía sino a la noche y ahí si, me mantengo despierto hasta la hora que haga falta. Voy a intentar no enrrollarme en analizar todas las secuencias y planos interesantes que se pueden ver en la película (necesitaría varios días), ni voy a cascar sobre lo que aparece en cada uno de todos los libros y documentales que hablan sobre Hitchcock y en los que literalmente siempre sueltan: “La Sombra de una Duda es la película más autobiográfica, personal y preferida de Hitchcock“. Podría ser verdad, pensando un poco en los años en los que se rodó y la situación personal del director durante ese periodo. De todas formas he llegado a pensar que se copian los párrafos íntegros unos a otros porque al final acabas leyendo lo mismo en difentes libros y webs de diferentes autores.
Lo que si es cierto es que ninguna de las cosas que Hitchcock mostraba en sus películas las hacía por casualidad o sin sentido. Todo tiene su explicación, y es lo que hace que realmente disfrute viendo cada una de sus películas, además de su maravilloso y macabro humor que exhibe en la mayoría de ellas.
Hay muchísimas cosas que me gustan de La Sombra de una Duda, pero voy a limitarme a hablar de la presentación que hace del tio Charlie en la película. Para el que no la haya visto, Charlie es el asesino de una serie de viudas alegres a las que además acaba desplumando (no parece ser este el móvil de los asesinatos a tenor del odio que rezuman sus palabras en la escena de la cena familiar). Para alejar las sospechas marcha una temporada a casa de su hermana, en otra ciudad, donde vive además su sobrina Charlie, que adora con locura a su tío, y que además es inocente, virginal, dulce, angelical…. vamos, la contraposición de su tio.
Sobre lo que comentaba antes de película autobiográfica del director, esa dualidad de los dos Charlies (sobrina y tío), una angelical, dulce, etc., y el otro, maquiavélico, perturbado, frío, cruel……..
Solo quería mostrar cómo nos presenta Hitchcock al personaje del tio Charlie. Me gusta el personaje del tío Charlie, probablemente porque a pesar de ser el asesino, Hitchcock consigue rápidamente que simpatice con él. Durante toda la película lo presenta continuamente como lo que es, el Mal en su máxima expresión. Lo que presenta Hitchcock no es un asesino, una persona física. Bajo la elegante figura del tio Charlie se esconde un estado de la mente, una perturbación, el Mal, parte indisoluble de esa dualidad que junto con el Bien el propio hitchcock quiso representar, y que probablemente sufriera en su propia cabeza.
Ahí van algunos apuntes.
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La llegada del tio Charlie al pueblo se realiza a bordo de un tren que explusa un humo negro en cantidades desorbitadas y su sombra deja en oscuridad la estación del anden que lo recibe. El Mal llega al pueblo.

Tren en el que por cierto no puede viajar otro que no sea el propio Hitchcock… de espaldas y jugando a las cartas. El siguiente plano es un primerísimo plano de sus cartas. Una jugada maestra, escalera negra, completa.
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El tío Charlie representado como un angel negro con el cabecero de la cama y con una cruz invertida sobre su cabeza en el plano de la derecha.
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Secuencia en la que el tío Charlie le pone un anillo de regalo en el dedo a su sobrina Charlie simbolizando esa unión indisoluble del bién y el mal. En el otro plano, el tío Charlie aparece encerrado por esas sombras negras de los barrotes en su habitación con su sobrina Charlie en el exterior. El Mal encerrado, oculto en la mente. La cara que mostramos al exterior es casi siempre la del Bien.
Por cierto, la presentación de los dos Charlies, tío y sobrina, Mal y Bien se hace de la misma manera:
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Y como estos…. podría pasarme hablando horas sobre planos y más planos de la película… solo quiero destacar un par de ellos más que me gustan por su gran dramatismo y por la profundidad de sus sombras tan características de los años del expresionismo alemán de los años 20-30.
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Para el que esté interesado en esto del cine expresionista … títulos como Metropolis, Norferatu o El Gabinente del Doctor Caligari….
Y podrímaos seguir hablando de la calidad de cada uno de los planos no como fotogramas integrantes de un film completo, sino de la calidad pictórica de la mayoría de ellos, que funcionan tanto integrados dentro de esa secuencia de fotogramas que configuran un film, como fotografías independientes, cuadros, imágenes que por si solas valen en muchos casos mucho más que cualquier película completa.
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